(Progreso y libertad) El que no puede parar está tan quieto como el que no puede andar y el que no puede andar no está más quieto que el que no puede parar ; sólo el quieto que puede andar está realmente parado y sólo el que anda pudiendo parar está realmente andando. (Rafael Sánchez Ferlosio)
dimanche, mars 17, 2013
« Weg von hier, das ist mein Ziel » (texte de Ferlosio en traduction française)
lundi, mars 04, 2013
Il recidivo
dimanche, novembre 21, 2010
Sobre la muerte de Berlanga y la edición de sus obras
“Ha muerto un genio”. “El cine español se queda huérfano”. “El genio que reinventó el cine español”… Titulares unánimes: todos somos Berlanga. Y sin embargo, tan merecidos calificativos contrastan con la calidad de los DVD de sus películas: pésimo sonido, ausencia de subtítulos, inexistencia de información contextual. Para los españoles es difícil seguir los diálogos; para los extranjeros, imposible. Entre tanto homenaje, el verdadero acto de reconocimiento sería abrir su obra al resto del mundo, remasterizando sus películas, mejorando el sonido y añadiéndoles algo tan básico como subtítulos. Los usuarios de las filmotecas del Instituto Cervantes lo agradecerían. (Manuel del Cerro, Bruselas (Bélgica), Carta al director de El País de 17 de noviembre de 2010).
Como otros admiradores del cine de Berlanga residentes fuera de España, compruebo a menudo que, en comparación con los tres o cuatro cineastas españoles que se pueden comparar con él, el autor de El verdugo es casi un perfecto desconocido fuera de nuestros pagos. Tal y como resulta inevitable en estos casos, en el momento de su fallecimiento se levanta una efímera, sospechosa y embarazosa unanimidad en torno a su obra, a su persona, a su genialidad…
Hace unos meses, a la muerte de Miguel Delibes, sus verdaderos admiradores pudieron sentir una incomodidad semejante ante la exageración en las muestras de adhesión por parte de quienes jamás se habían interesado en la obra del novelista castellano, pero al menos, como magro consuelo, podían decirse que ésta – y esto es al final lo que importa – está muy bien publicada, tanto en volúmenes separados como en una excelente edición integral, sin hablar de las numerosas traducciones. Recuerdo haberme dicho a mí mismo por entonces, y haberlo comentado con otras personas, que no había de pasar mucho tiempo antes de que asistiéramos a un espectáculo semejante a cuenta de la muerte de Berlanga, conociendo tanto su deteriorado estado de salud como su avanzada edad, sólo que en su caso, los admiradores del cineasta valenciano no podríamos consolarnos de la misma manera, ya que su obra cinematográfica estaba y seguiría estando muy mal editada.
Excusa decir que, por desgracia – doble o triplemente por desgracia –, mis previsiones no iban equivocadas: don Luis ha muerto (…es “ley de vida”), durante tres o cuatro días “todos somos Berlanga” (como dice con ironía don Manuel del Cerro, que escribe desde Bruselas quejándose precisamente de lo mismo que yo), y su obra sigue siendo muy poco conocida fuera de España y, sobre todo, estando muy mal editada dentro de ella (lo que seguramente explica en parte lo primero).
vendredi, juillet 16, 2010
Carta al director de El País de 25 de junio de 2010
El pasado 25 de junio envié al director de El País una breve carta elogiando el artículo de Santos Juliá aparecido ese día en el mismo diario. La carta era mucho más breve que de costumbre; además, en ella no parecía protestar por el contenido o el estilo de algún artículo (aunque en el fondo sí), todo lo cual tal vez explique por qué esta vez sí apareció publicada dos días más tarde, el domingo 27 (aunque amputada de la última frase y de algún adjetivo, pero seguramente quedó mejor así). Copio a continuación la carta tal como la envié.
Estimado señor director de El País,
Quiero expresar mi agradecimiento a don Santos Juliá por su magnífico artículo titulado “Duelo por la República Española”, publicado en la edición de hoy, 25 de junio de 2010. En él, el historiador no sólo demuestra su solvencia intelectual, de sobras conocida, sino también ― lo que es al menos igual de importante ― su gran sensatez cívica, su sentido de la responsabilidad. En medio de tantos autoproclamados republicanos de pura fachada, su evocación del drama de la República y su reivindicación profundamente republicana de la Transición están entre las pocas intervenciones saludables de estos últimos tiempos.
Y al propio diario El País, que desde hace algunos años ha tomado claro partido por quienes, so pretexto de ese dudosísimo invento de la “memoria histórica”, están intentado “denostar como mito y mentira” nuestra inestimable Transición, también quiero agradecerle el que, aunque sea como excepción, haya tenido a bien publicar un artículo como el del señor Juliá. Ya sé que no es el único texto a la vez bien informado y mesurado que el diario publica sobre este asunto, ya sé que ha habido algún otro, pero la verdad es que han sido muy pocos en medio de la auténtica marea de artículos y pseudo-reportajes empeñados en “arrojar al basurero de la historia” (por citar de nuevo a don Santos) el mejor capítulo, el menos triste, de la de nuestro país.
Espero no abusar de su bondad pidiéndole que tenga a bien publicar también este breve comentario.
